Garruchos: ganado a prueba de tormentas

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Garruchos: ganado a prueba de tormentas

Medio: La República de San Luis
Fecha. 6/11/2016

La cabaña se embarró los pies y sacó adelante un remate tras el temporal que azotó durante días al sur. Junto a Los Murmullos y Bellamar, vendieron una hacienda que resiste a todo.
Por Juan Luna

Tras varios días de lluvias feroces que castigaron al sur de la provincia, el sol salió en Nueva Galia y le permitió a las cabañas Garruchos Agropecuaria y Los Murmullos realizar con éxito su cuarto remate conjunto. En la estancia El Retiro, los peones se embarraron hasta las rodillas y sacaron del lodo una subasta que se consolida en la región y que muestra una hacienda que se hace fuerte ante las adversidades.
Vendieron 999 cabezas, entre reproductores e invernada: 83 toros (5 Puros de Pedigrí), 616 vientres y 300 novillitos.
Los días previos a una subasta siempre son agitados para los organizadores. En especial cuando se trata de una venta de reproductores, en donde quedan expuestos los frutos de todo un año de trabajo en la estancia ante el ojo clínico de los compradores que visitan el campo.
Pero esta vez el quehacer fue todavía más intenso para el personal de la estancia que Garruchos Agropecuaria tiene en el árido puntano. En las últimas semanas, un temporal tuvo a maltraer a todo el sur de San Luis. Y aunque Buena Esperanza fue una de las localidades que más sufrió las consecuencias de la lluvia y el granizo, el mal clima también se hizo sentir en Nueva Galia.
Durante la semana cayeron más de 200 milímetros de agua que dificultaron el movimiento de la hacienda. Por eso Gustavo Díaz, administrador de la estancia, valoró el resultado de la jornada. “Logramos sacar adelante un remate en estos días complicados. Llovió mucho esta semana, había demasiado barro en los corrales para mover la hacienda y los camiones, pero gracias a Dios y al sacrificio de todos los muchachos, pudimos sacarlo adelante y estamos muy contentos”, expresó.
Es que a pesar de que el panorama no pintaba muy bien, para el día de la subasta un sol de punta a punta cubrió el cielo del campo y sólo algunos charcos aislados quedaron como huellas del paso arrasador de la tormenta. Así, el cuarto remate anual de Garruchos tuvo un ambiente ideal y sólo el infaltable viento del sur generó alguna que otra incomodidad en la gente.
Desde temprano, las banderas de las dos cabañas anfitrionas ya flameaban alrededor de los corrales. Garruchos y Los Murmullos son empresas que forman parte del Grupo Insud, un conglomerado de negocios que van desde la ganadería hasta el cine. Por eso, todos los años las cabañas hermanas se unen para vender su hacienda y cada una aporta algo de su especialidad. Garruchos ofrece los Braford (aunque también cría Brangus en el norte del país) y Los Murmullos lleva sus Aberdeen Angus y Polled Hereford desde sus campos en General Belgrano, provincia de Buenos Aires. Pero además, al dúo se le volvió a unir Bellamar Estancias como cabaña invitada, que aportó hacienda Hereford de primera categoría.
Así, las tres cabañas pusieron sobre la pista unos 700 reproductores, más un paquete de 300 novillos para invernada. El encierre fue ubicado dentro de los corrales de madera para que los compradores los pudieran observar e identificar desde antes del mediodía, con empanadas y bebidas de por medio.
Si de atender bien a las visitas se trata, en Garruchos no escatiman en nada. Al abundante y variado catering, este año le agregaron un espectáculo de una academia de danzas de La Pampa. Un elenco de veinte niños desplegó dos cuadros de baile folclórico sobre el verde césped del exterior de la carpa.
Luego, bajo el amparo de la lona, fue el turno del almuerzo y el CEO (Chief Executive Officer) del grupo Insud, Hugo Sigman, fue el encargado de dar las palabras de apertura. El discurso tuvo un tono similar al del resto de sus pares durante las jornadas ganaderas de la temporada. “Nosotros creemos que la ganadería está en un momento extraordinario. Argentina tiene una oportunidad excepcional en el mercado de exportación. Hace unos años tuvo una situación muy mala, no podía cumplir ni la cuota Hilton, ni ninguno de los compromisos internacionales. Hoy se ve en todos los campos que la gente está reteniendo vientres, que está comprando toros y está pensando en el futuro”, analizó.
Murmullos de Angus y Hereford
El martillero Roberto Mondino, de la consignataria ‘Alfredo S. Mondino’, tuvo la difícil tarea de conducir un remate que ofrecía muchas categorías distintas. Pero con las especificaciones de los catálogos, llevó las ventas con su agilidad habitual y en un poco más de dos horas todos los ejemplares ya tenían nuevos dueños.
Los primeros en pasar fueron tres toros Angus Puros de Pedigrí (PP) de Los Murmullos y un colorado hijo de Quebrantador fue el que alcanzó el valor máximo al ser adquirido en $150.000 por el productor Jorge Hissa. Luego, el desfile de los 46 Puros Controlados (PC) ofrecidos dejó un saldo de $51.217,39 como promedio. Los dos Hereford PP se vendieron a $70.000 y $60.000 y los diez Puros Registrados (PR), entre los que estaban los lotes de Bellamar, cotizaron alrededor de los $42.400.
En los vientres hubo variedad para todos los gustos y necesidades. Entre las hembras Angus y Hereford de Los Murmullos y Bellamar, fueron 586 las cabezas vendidas, con muchas manos levantadas. Hubo vaquillonas PC, PR y MAS preñadas, que oscilaron entre los $20.000 y los $28.000, además de las vaquillonas con cría y para entorar.
Al final de los reproductores, ofrecieron 300 novillitos de invernada de entre 200 y 230 kilos, criados por Garruchos, que costaron 40 pesos por kilo de carne del animal vivo.
El Braford abre horizontes
El paso de los Braford por la pista fue un momento para mirar de cerca. Al ser una raza joven, con menos de 50 años en el país, es interesante ver cómo se instala y gana terreno en San Luis, sin prisa pero sin pausa, de la mano de empresas como Compañía General de Hacienda y la propia Garruchos. En este caso, la firma anfitriona ofreció 22 toros registrados de su plantel y los vendió a todos en un promedio de $47.090,91. También ofrecieron 30 vaquillonas preñadas que tomaron distintos rumbos por un valor que rondó los $21.116.
“Cuando nos instalamos en San Luis compramos el rodeo Braford que estaba, pero ya a esta altura hemos desarrollado una genética propia. Es una raza que se va a instalando de a poco y creemos que tiene futuro. Obviamente el Angus negro siempre va a ser preponderante en esta zona, pero vemos que hay un nicho para el Braford que va creciendo año a año”, manifestó Díaz.
Garruchos adquirió las 75 mil hectáreas que mide El Retiro en el año 2007. En ese entonces, el campo exhibía pastizales naturales deteriorados que la cabaña tuvo que mejorar para asegurar la oferta forrajera para sus animales. Conservando los pastos naturales como principal recurso y con la implantación de especies adaptadas, lograron duplicar la producción de carne por hectárea.
Por eso el asesor genético de la cabaña, Roberto Moreira, tomó el recaudo de aclarar que “la genética que usamos en todas las cabañas es más o menos parecida, pero nosotros estamos produciendo un animal que se adapta al medio y a los campos que son un poco más duros. Por eso, la genética es parecida, pero los animales son distintos”.
Las inclemencias climáticas que le tocó superar a la hacienda antes del remate, fueron una muestra no planificada de que es un rodeo que soporta y resiste en condiciones adversas. Para lograr esa calidad, Gustavo Díaz señaló que “hay de todo un poco. Hay genética, la parte alimentaria, la parte climática que ayuda, el manejo, la sanidad. La ganadería no se saca adelante con un solo factor, son un montón de cosas que hay que tener en cuenta. Y sobre todo si no tenés un equipo de gente que tire para adelante, las cosas no funcionan. Por suerte nosotros tenemos un gran equipo”.
Hugo Sigman prefirió citar a un grande del arte para describir las virtudes de su cabaña. “Picasso decía: yo espero que me llegue la inspiración, transpirado. Yo quiero lo mismo. Es decir, hay mucha genética pero también mucho trabajo”, afirmó sonriente.
La firma tiene un lugar en la larga lista de empresas nacionales que posaron su mirada sobre la provincia de San Luis para asentar sus negocios ganaderos. “Ya hace diez años que la empresa tiene campos en la zona y la idea es seguir apostando a esta región porque no vemos un límite para el crecimiento. Tanto en remates como en la genética, no hay un techo y eso es muy bueno”, expresó Matías Bagaloni, gerente general de la compañía.
Garruchos comenzó a dar su propia subasta en Nueva Galia en 2013, cuando ya había afirmado sus raíces. En su cuarto remate consecutivo, se observa una evolución en la cantidad de cabezas y en el número de clientes que se acercan y que llenaron las mesas durante la subasta. “Nosotros creemos que vamos mejorando año a año. Por supuesto que quedan cosas para seguir creciendo, pero de aquel remate que fue de 400 cabezas a éste que fue de más de mil, hemos ido creciendo en número y en calidad”, sostuvo Díaz.
Cuando terminaron las negociaciones, hubo tiempo para un brindis y una picada de festejo. El resultado de la jornada dejó satisfechos a los anfitriones y a los visitantes. “Es el buen momento de la ganadería unido a una buena calidad de producto que estamos consiguiendo, con un animal muy adaptado a la zona, que la gente sabe que no se lleva sorpresas cuando lo usa en el campo. Las expectativas son muy buenas”, sentenció Sigman, quien sabe que su cabaña tiene un lugar bien ganado en la atractiva ganadería puntana.
Link a nota: http://www.eldiariodelarepublica.com/elcampo/Garruchos-ganado-a-prueba-de-tormentas-20161106-0004.html

2017-04-26T13:14:25+00:00